El enfoque One Health (Una Sola Salud) propone una comprensión integrada de la salud humana, la sanidad animal y el medio ambiente. Es una perspectiva que adquiere especial relevancia en un mundo interconectado, marcado por la globalización, la emergencia climática y el aumento de enfermedades emergentes. El encuentro entre Luis Ortega Mora y María José Gómez-Yubero gira en torno a los principales desafíos que plantea esta visión transversal de la salud y su relación con otros sectores clave como el sistema financiero.
One Health nace de la constatación de que los grandes retos contemporáneos —desde las pandemias hasta la resistencia a los antimicrobianos— no pueden afrontarse desde compartimentos estancos. La movilidad global, la transformación de ecosistemas, el turismo o el cambio climático contribuyen a la propagación de vectores infecciosos y al aumento del riesgo sanitario. El enfoque busca una respuesta coordinada, interdisciplinar y multinivel que permita anticipar y mitigar estos impactos.
Este planteamiento encuentra paralelismos claros en el ámbito financiero. Desde la crisis de 2008, también este sector adopta una visión global y preventiva para afrontar riesgos sistémicos. La existencia de organismos de gobernanza internacional —como el Consejo de Estabilidad Financiera o las agencias supervisoras europeas— encuentra su equivalente en el campo sanitario con instituciones como la OMS, la FAO o el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades.
Los impactos económicos de los riesgos sanitarios son una de las dimensiones clave del debate. Más allá de la mortalidad, las pandemias generan gastos hospitalarios, pérdidas laborales, efectos crónicos sobre la salud física y mental, y desequilibrios en sectores productivos enteros. Uno de los ejemplos más preocupantes es el de la resistencia a los antimicrobianos, cuyo coste proyectado puede alcanzar hasta un 4% del PIB mundial si no se adoptan medidas urgentes.
La prevención se convierte en una prioridad estratégica. Es clave invertir en vigilancia epidemiológica, diagnóstico precoz, desarrollo de medicamentos y plataformas vacunales. La cooperación público-privada, la innovación en tecnologías sanitarias y el refuerzo de las capacidades en regiones limítrofes con Europa son herramientas esenciales para contener la propagación de enfermedades y asegurar la salud global.
El encuentro pone también el foco en el papel de la financiación y la educación. Aunque Europa avanza en el diseño de mecanismos de inversión sostenible, el sector salud aún no ocupa el lugar central que merece frente a otros ámbitos como la transición energética. Es necesario redirigir fondos, pero también formar talento con una visión integral. Incluir One Health en los currículos de las profesiones sanitarias, jurídicas y económicas, así como fomentar la divulgación de estos conceptos a toda la sociedad, es una condición indispensable para construir una cultura de prevención.
La conversación deja abierta la puerta a futuras reflexiones sobre temas igualmente urgentes como la inteligencia artificial aplicada a la salud o la soberanía alimentaria. Pero, sobre todo, consolida un mensaje central: la colaboración entre sectores, la anticipación, la planificación estratégica y la educación son pilares fundamentales para enfrentar los desafíos sanitarios, económicos y sociales de nuestro tiempo.
Conoce más sobre el concepto One Health en este artículo y a través de este vídeo sobre ello:





